Un proyecto ideal de transformación digital

  1. Un proyecto ideal de transformación digital B

Un proyecto ideal de transformación digital B

En las últimas semanas estamos embarcados en el comienzo de un proyecto especialmente interesante de transformación digital en la filial ibérica de una gran multinacional del sector de la salud.

Creemos que es interesante escribir, dentro de las limitaciones obvias de confidencialidad, sobre este proyecto porque reúne muchas de las condiciones que consideramos muy importantes en cuanto al éxito de la transformación.

Aparte de los aspectos que ya tratamos en este post (conocimiento del negocio, conocimiento de la tecnología, capacidad de integración y capacidad de transformación) vamos a detallar algunas otras cosas que hacen que un proyecto de transformación digital sea más proclive al éxito.

Primero y fundamental: cualquier proyecto digital es un proyecto de transformación digital, no importa el tamañoSiempre hay cosas que cambian y las personas y ciertos procesos tienen que transformarse.

¿Cómo es el proyecto?

Esta compañía es la filial regional de una gran multinacional del mundo de la salud. Por la naturaleza de su negocio, sus departamentos más importantes son los de marketing y ventas, que además son dos departamentos cuya digitalización está más madura en el sector y en el resto de sectores.

Algo imprescindible es la apertura del cliente, que nos contactó en primer lugar para «explorar las oportunidades de digitalización en esta empresa». Entrar a la identificación de las oportunidades con una actitud abierta es importante porque no siempre lo que pensamos de antemano que será bueno será lo adecuado. Ese salto entre lo que se quiere y lo que se necesita es una de las grandes aportaciones de valor del proyecto y solo es posible su materialización si todas las partes están abiertas desde el principio a la exploración. Una empresa que entiende que la exploración exhaustiva de oportunidades de mejora mediante la digitalización no es ya una cuestión de elección sino de supervivencia es una empresa con mayores posibilidades de éxito en sus iniciativas digitales.

Esta apertura afecta también a los consultores, diseñadores, programadores y resto de personas que colaboran en el proyecto. Huir de las soluciones prefabricadas y los entregables off the shelf es importante para el éxito. Esto no significa reinventar la rueda: hay suficientes pistas ahí fuera (fundamentalmente sobre lo que NO funciona) y también herramientas que facilitan enormemente etapas enteras del diseño y programación, pero la definición de lo que se va a hacer debe ser muy ajustada a las necesidades particulares del caso en cuestión.

Esta forma de trabajar implica necesariamente un agnosticismo tecnológico tanto del cliente como del resto de gente que trabaja en el proyecto: soluciones tecnológicas concretas no deben condicionar de forma importante la definición o el diseño del producto o servicio final. Esto pone en tela de juicio la forma de trabajar habitual de las grandes consultoras, ya que tienen socios tecnológicos preferentes para sus desarrollos e integraciones tecnológicas y ¿qué pasa si las soluciones de esos socios no son las mejores o ni siquiera las adecuadas para las necesidades del cliente? 

Por ello, tras la definición y el diseño hay una labor importante de búsqueda de la tecnología que mejor sirva a los objetivos sin importar cuál sea ésta, sin otro incentivo o compromiso que servir a los intereses del cliente.

Esta actitud de exploradores, de búsqueda de oportunidades, también condiciona otro de los aspectos que pensamos que es clave en este tipo de proyectos. Este aspecto es el proceso de entendimiento de los usuarios y diseño de una solución centrada en ellos. Hemos comprobado muchas veces que hay una enorme tentación por parte de empresa y consultores de concentrarse en los servicios o productos que ya se proveen y añadirles una componente digital. En nuestra experiencia y en los casos de éxito que conocemos hay varios ejemplos de iniciativas completamente disruptivas respecto a las actividades de la empresa: servicios o productos que se crean de cero a partir de un entendimiento distinto del usuario, no solamente desde el punto de vista de las necesidades que ya cubre la empresa sino de la totalidad de las necesidades del usuario y de las oportunidades de satisfacerlas. Es, a otra escala, lo que lleva a empresas como Google a entrar en ámbitos tan diversos como la generación de energía, la automoción o la investigación biológica.

Explorar con los usuarios finales sus necesidades y deseos, preparar a la empresa para salir de su zona de confort, diseñar e implantar el proceso de transformación y gestionar el proyecto en la interfase entre usuario, marketing y tecnología es clave para su éxito y su sostenibilidad.

En estos aspectos «blandos» del proyecto: apertura, agnosticismo, diseño centrado en el usuario, actitud «exploradora», perspectiva de transformación, es donde ciframos, más allá de la competencia tecnológica que requiere todo proyecto digital, el éxito final de la iniciativa.

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